¿Qué es más oneroso acatar la ley o infringirla?

Invito a la persona lectora a sumergirse en el pasado, concretamente vayamos al año 2006. Durante ese año la encuestadora Latinobarómetro formuló, por única vez, un conjunto de preguntas entorno a la temática de la cultura de la legalidad.  Con aquellos datos se pueden presentar tres tesis y formular una hipótesis, que estimo útil para los tiempos que corren.

Una de las interesantes preguntas de la Corporación Latinobarómetro intentaba abordar el rol que tiene la “ley” en las soluciones a nuestras problemas y disputas intersubjetivas. Un 69,8% de los latinoamericanos pensaba que al menos es “importante encontrar soluciones legales” a las disputas intersubjetivas, mientras que un 76,7% de argentinos expresaba idéntica forma de pensar.

TESIS 1. Los ciudadanos argentinos creen que el Estado de Derecho es el mecanismo institucional pertinente para abordar los conflictos intersubjetivos y los resultados que de esta forma se obtengan son los correctos para dirimir los conflictos entre ciudadanos.

Otra de las preguntas era: ¿“Es correcto que un funcionario de gobierno favorezca a los que apoyan al gobierno”? Un total de 14,2% de los encuestados latinoamericanos manifestó su acuerdo. Sólo un 8,8% de argentinos le pareció correcta esta cuestión. Al país que más natural le parecía esta situación era República Dominicana, en donde un 38,6% de los encuestados estaba de acuerdo. Lo interesante es que Argentina tiene un porcentaje menor de “naturalización” del favoritismo que las democracias de mejor calidad en la región: Chile (10% de lo encuestados le pareció correcto que el gobierno favoreciera a sus partidarios), Costa Rica (10,4%) y Uruguay (11,8%). Un total de 41% de latinoamericanos le pareció “incorrecto, pero finalmente es comprensible que así suceda”. En Argentina se obtuvo una similar frecuencia de respuestas (40,5%). Finalmente, en Argentina un 47,8% de encuestados opinaron que no sólo era incorrecto, sino que además debían ser castigados, así Argentina mostró una cultura de la legalidad no sólo superior al promedio latinoamericano (39,1%), sino también superior a las tres democracias de referencia en la región: Chile (45,8%), Costa Rica (40,7%) y Uruguay (39,1%).

TESIS 2. Los públicos ciudadanos que componen la democracia argentina creen que el Estado de Derecho debe castigar las situaciones de clientelismo, favoritismo, intercambio de favores, en general todo acto de privilegio que vulnere el principio de igualdad política.

En ese año Latinobarómetro preguntó cómo los ciudadanos evaluaban al poder judicial. Mientras un 50,4% de los latinoamericanos afirmaban que el sistema judicial de su país era al menos malo, en Argentina ese juicio trepaba al 64,2%. En el año 2015 el guarismo para América Latina era de 55,5%, mientras que en Argentina alcanzó el 66%.

TESIS 3. Los ciudadanos argentinos creen en la importancia de la “ley” y en el Estado de Derecho de manera independiente a su valoración sobre la calidad del sistema de impartición de justicia. Dicho de otra forma: una gran mayoría de los ciudadanos argentinos ha internalizado la norma con independencia de la equidad, eficiencia y eficacia en el funcionamiento del sistema de impartición de justicia.

Pero en aquella oportunidad también se confeccionó la siguiente pregunta ¿“Cómo cree usted que se considera en su país el infringir las leyes. Infringir la ley en su país es … ”? Mientras el 11,2% de los encuestados latinoamericanos percibe que no es para nada grave, en Argentina esa percepción se duplica (el 20,8%). Mientras que un 67% de los latinoamericanos afirma que infringir las leyes es al menos grave, sólo 51% de los encuestados argentinos tiene esa creencia.

HIPÓTESIS. Cuando una gran parte de la sociedad percibe que infringir la ley no es para nada grave la internalización de la norma no resulta suficiente para asegurar un funcionamiento adecuado del Estado de Derecho.

Cuando se dice que somos una sociedad al margen de la ley, puede que una interpretación posible para tal aseveración sea la siguiente: los ciudadanos argentinos, en su gran mayoría, saben lo que es correcto, sin embargo, la percepción que tienen sobre la gravedad de infringir la ley no es la adecuada para sostener un Estado de Derecho y para exigir cambios radicales en el rendimiento del sistema de impartición de justicia. En corto: nuestro problema no radica en darle más importancia a la ley en el anaquel moral, sino en cómo nos conducimos en la vida cotidiana, es decir, lo que hacemos después de haber acomodado la estantería moral.

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