María Eugenia Vidal: ¿La Sra. Hauksbee de Cambiemos?

El ciudadano Macri no se convirtió en presidente porque los ciudadanos creyeran que la economía funcionaba mal, sino por aciertos políticos que supieron recompensarlo en las urnas. Aunque éstos puedan adjudicársele, pienso que su origen está en el accionar de tres mujeres. La primera es la ciudadana Carrió, ésta le permitió a Macri deshacerse de la “amplia avenida del medio” y sumar a los radicales sin comprometerse con nadie en particular. La segunda es Cristina Fernández quien colaboró, por las razones que fuere, con “sus” candidatos a convalidar, ante diferentes públicos, la retórica política de Cambiemos. En tercer lugar, la ciudadana Vidal quien ganó la presidencia triunfando en la provincia de Buenos Aires. Estas tres mujeres, cada una con su particular estilo, tienen algo en común: son verdaderas autoras, es decir, sus palabras son capaces de iniciar “algo”. Puede que usted no las considere brillantes, sin embargo, sus acciones fueron suficientes para manejar el destino de Macri hacia la presidencia. Así fue, por más inteligente que Usted lo considere a él y a sus estrategas (Durán Barba y Marcos Peña incluidos).

Si en la elección presidencial de 2015 el ciudadano Scioli no perdió por el estado en que se encontraba la economía, ahora el enigma para 2019 es saber si el presidente Macri logrará reelegirse sólo con el excelso arte de la política. La coalición de gobierno tiene la difícil tarea de ganar las elecciones en medio de un brutal ajuste, una profunda recesión y bajo el estigma de que por todos los flancos le griten: ¡Fuera neoliberales! Si la coalición Cambiemos retiene la presidencia será un digno caso de estudio para los cientístas políticos. Quizá Cambiemos si quiere conservar la presidencia, tiene que sacrificar al actual presidente, pero también la gobernación de la provincia de Buenos Aires. Uno de los escenarios para Cambiemos es postular a la gobernadora Vidal a la presidencia, pero para ello resulta necesario saber quién le hará entender ese asunto al actual presidente. Albert Camus supo decir que “las derrotas de un hombre (que puede ser un gobernante) no juzgan a las circunstancias sino a él mismo”. ¿Quién le dirá al presidente que ha sido derrotado? Que su administración es un fracaso. Un partido o una coalición de gobierno no debería esperar las elecciones para que el actual presidente se entere de este asunto.

El escritor británico, nacido en Bombay, Joseph Rudyard Kipling al final de la narración Three and -an Extra, compilada en el libro Plain Tales from the Hills publicado en 1888, afirma grosso modo lo siguiente: una mujer común puede manejar al hombre más inteligente, pero se requiere una mujer muy inteligente para manejar a un hombre tonto (fool man). Kipling destila una fina ironía, puesto que “tonto” suele ser un artilugio para lo que verdaderamente importa: la estupidez. Ésta puede presentarse de modos muy diversos, algunas veces como necedad, otras tantas como torpeza. El que hace del yerro un valor, no se aleja demasiado de la estulticia; el que se aferra a ciertas ideas por necedad, no es más que un cretino. El hombre retratado por Kipling, ese que requiere de una mujer muy inteligente para ser manejado, no es otro más que el actual presidente.

De cara al 2019 el presidente Macri podrá hacer muchas cosas, pero no podrá ganar una elección sin hablar. Pero no tiene, como ya sabemos, el don de la palabra. Tiene y práctica, sin embargo, el don del silencio, pero éste es deseable cuando las palabras sobran. Y las palabras sobran cuando todo marcha bien o cuando no hay que dar explicaciones. Y este es un gobierno en donde las “cosas” marchan mal y por eso hay que dar muchas explicaciones. La tozudez o los cambios repentinos suelen ser considerados atributos de la estupidez. Lo primero retrata al cretino, lo segundo hace del yerro constante un valor. En ambos casos las personas son reacias a dar explicaciones. En la política en general, pero en el régimen democrático en particular, lo que siempre hace falta es que los políticos brinden explicaciones.

En la citada narración, Kipling inventa a la señora Hauksbee que tiene, entre varios atributos, la capacidad para manejar a los hombres tontos. ¿Quién será la señora Hauksbee de la política argentina en 2019? ¿Será la senadora Cristina Fernández o la gobernadora Vidal? Si es la ciudadana Fernández es posible que Macri quiera reelegirse, si es Vidal la coalición de gobierno quizá tenga alguna chance de ganar. En esta narración tenemos personaje, pero todavía no hay guion.

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