Elecciones en silencio

De cara a este 2019 enfrentamos, estimada persona lectora, dos noticias relevantes: una buena, la otra, dependerá del cristal con que se mire. La primera, votamos. Para todo demócrata redomado, como Usted o como yo, votar siempre es una muy buena noticia, ya que nos dice, entre otras cosas, que todavía estamos en democracia. En definitiva, es motivo de alegría pública saber que la seguimos produciendo. La segunda, serán unas elecciones, a pesar de todo el ruido electoral, en “silencio”. Sobre este punto deseo hacer algunos comentarios.

Todavía no hay candidatos presidenciales, sin embargo, tanto ciudadanos de a pie, como políticos, profesionales de la política y constructores de agenda pública aventuran un mano a mano entre Cristina Fernández (CFK) y Mauricio Macri (MM). Hasta que no llegue el tiempo de las definiciones estamos en medio de una charada. Nadie puede definir nada, porque definirse sería perder la oportunidad de medir, tantear, anticipar las jugadas del contrincante, ser atrapado por ellas, puesto en la piel de un político de raza sería privarse de su esencia.

Pero supongamos que el juego se enmarca entre CFK y MM. Si así llega a ser, la campaña presidencial del 2019 será una campaña muda, en el mejor de los casos el slogan será: “dígalo con mímica”. Es cierto que cada uno tiene un núcleo duro, pero no es menos cierto que tienen una relevante imagen negativa. La actitud de estos hipotéticos candidatos a presidente será: “calladito nos veremos mejor”. Hablar implica, entre otras cosas, estar dispuesto a dialogar. Dialogar requiere estar abierto a rendir cuentas de manera franca y abierta. Por razones compartidas, pero también diferenciales, tanto CFK como MM no podrán hacerlo. No podrán hablarle al gran público, sólo podrán tener discursos íntimos, cuidados y protegidos. De cara al votante medio habrá silencio.

Sin embargo, la mímica, aún segmentada y potenciada por la minería de datos del “big data”, se topará con un límite. ¡Alguien tendrá que ponerle el cuerpo a la campaña! ¿Quién hará ese trabajo sutil a la vez que imprescindible que es la política del tacto? Ese contacto amoroso, pero a la vez prudente que se establece entre candidato y votante no puede evitar el cuerpo, la lengua y la mirada.

Si el juego democrático del 2019 va a estar en manos de CFK y MM no tengo dudas que María Eugenia Vidal se tendrá que poner no sólo la campaña al hombro, tendrá que disponer cuerpo, lengua y mirada al servicio de Cambiemos más allá de su distrito. Quizá María Eugenia Vidal no se convierta en 2019 en la Sra. Hauksbee de Cambiemos, pero sí tendrá la posibilidad de entrenar para la primera magistratura a muy bajo costo personal. De más está decir que es el sueño de cualquier político.

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